09 septiembre, 2007

Friedrich von Hardenberg (Novalis) (1772-1801)


Novalis, uno de los poetas más singulares de la literatura alemana, seguidor del "camino misterioso que va hacia el interior". Es uno de los escasos poetas que goza de una fama y veneración casi hagiográficas. En esto ha tenido mucho que ver su legendaria biografía, aparte de la imagen de poeta lánguido y vaporoso que de él crearon sus amigos -especialmente Ludwig Tieck y los hermanos Schlegel- y él mismo. Tanto aplicó Novalis su programa poético a su persona que tras su temprana muerte se convirtió en icono, en la encarnación misma del espíritu romántico. Pero no todo era "poesía pura" en él: aunque se le conoce como el poeta del alma, el hombre de la flor azul" Poeta contradictorio, místico profano y libertario religioso, dejó una tremenda cantidad de aforismos, anotaciones, comentarios, etcétera.

Los Himnos a la Noche y la poesía romántica

Publicados por primera vez en 1800 en Athenaeum, una revista literaria; constituyen una de las obras más hermosas del romanticismo universal; los concibió como una sublimación a una dimensión mística de su amor por Sophie.Es una colección de poemas en donde a la diurna fe de la Antigüedad se contrapone la concepción de la noche como misterio creador de la vida y de la muerte, del milagro y de la redención cristiana. los dos términos, luz y sombra, día y noche, sostienen y nivelan toda la construcción de los himnos. Aunque a veces contrapone sus simbolismos, llegando a crear, en determinados puntos, una tela de emarañado significado. En unos poemas, el día, -La Luz- se nos muestra como -el reino de la acción y el movimiento incesante, mientras que en otros lo hace como, -el tiempo restringido de la vida-, y de la cual nacen los hijos de la madre noche, -La Sombra- . Si el sueño fue para Novalis la puerta de acceso al reino de lo intemporal, la Noche, en especial la noche interior, fue para él la gran reveladora, la fuente oculta de sus sentimientos de donde surgía un mundo plagado de imágenes.

He leido parte de esa obra de Novalis, y puedo decir que es como sumergirse en un mundo donde todo se transforma en delicada esencia para el alma.

La Luz y La Sombra (El Día y La Noche)

¿Qué ser vivo, dotado de sentidos, no ama,
por encima de todas las maravillas del espacio que lo envuelve,
a la que todo lo alegra, la Luz
–con sus colores, sus rayos y sus ondas; su dulce omnipresencia–,
cuando ella es el alba que despunta?
Como el más profundo aliento de la vida
la respira el mundo gigantesco de los astros,
que flotan, en danza sin reposo, por sus mares azules,
la respira la piedra, centelleante y en eterno reposo,
la respira la planta, meditativa, sorbiendo la vida de la Tierra,
y el salvaje y ardiente animal multiforme,
pero, más que todos ellos, la respira el egregio Extranjero,
de ojos pensativos y andar flotante,
de labios dulcemente cerrados y llenos de música.
Lo mismo que un rey de la Naturaleza terrestre,
a Luz concita todas las fuerzas a cambios innúmeros,
ata y desata vínculos sin fin, envuelve todo ser de la Tierra con su imagen celeste.
Su sola presencia abre la maravilla de los imperios del mundo.


Pero me vuelvo hacia el valle,
a la sacra, indecible, misteriosa Noche.
Lejos yace el mundo –sumido en una profunda gruta–
desierta y solitaria es su estancia.
Por las cuerdas del pecho sopla profunda tristeza.
En gotas de rocío quiero hundirme y mezclarme con la ceniza.
–Lejanías del recuerdo, deseos de la juventud, sueños de la niñez,
breves alegrías de una larga vida,
vanas esperanzas se acercan en grises ropajes,
como niebla del atardecer tras la puesta del Sol–.
En otros espacios abrió la Luz sus bulliciosas tiendas.
¿No tenía que volver con sus hijos,
con los que esperaban su retorno con la fe de la inocencia?




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